Una campaña de comunicación interna puede empezar con un juego y terminar generando participación, conversación y sentido de pertenencia.
El prode era solo una parte
Cuando se acerca un Mundial, hay algo que parece casi inevitable en las empresas: alguien propone hacer un prode.
Y tiene sentido.
El fútbol genera conversación, expectativa y participación de manera casi natural.
Pero cuando Grupo Financiero Atlántida Ecuador nos planteó trabajar alrededor del Mundial, decidimos hacernos una pregunta diferente:
¿Qué más podemos construir alrededor de ese juego?
Porque el desafío no era solamente conseguir que las personas completaran un pronóstico.
Había una oportunidad mucho más grande.
Grupo Financiero Atlántida Ecuador reúne 10 empresas, personas de distintas áreas y ciudades, y una cultura común que seguía construyéndose.
Entonces el Mundial podía ser mucho más que el contexto para una plataforma.
Podía convertirse en una oportunidad para encontrarse.
De un prode a una experiencia
Así nació Actitud de Campeones, una experiencia de comunicación interna que tomó el prode como uno de sus componentes, pero lo rodeó de contenidos, dinámicas y momentos de participación.
Primero generamos expectativa.
Durante cinco días trabajamos alrededor de una posible convocatoria a la “Selección Atlántida”.
Después llegó el lanzamiento de Actitud de Campeones.

En paralelo Lanzamos el prode, acompañado por una estrategia de comunicación que incluyó más de 60 piezas entre instructivos, recordatorios, rankings, mensajes para los partidos, ganadores y distintas activaciones.
Pero había algo que para nosotros era especialmente importante:
la experiencia no podía quedarse dentro de una plataforma.
Cuando la comunicación sale de la pantalla
Desde la segunda semana del Mundial, los líderes de los equipos asumieron por un momento el rol de directores técnicos.
Cada viernes reunían a sus equipos, analizaban el desempeño de la semana, proponían dinámicas y generaban nuevos espacios de encuentro.
Cuando jugaba Ecuador, aparecían mensajes y activaciones especiales.

Y cuando un partido coincidía con el horario laboral, la experiencia salía de la plataforma para convertirse en un encuentro presencial.
Se armaron microestadios para ver los partidos juntos, con decoración y elementos de la campaña.
También entrevistamos a colaboradores como si fueran auspiciantes de la Selección y compartimos algunos de esos contenidos por WhatsApp.
No se trataba de hacer muchas cosas porque sí.
Se trataba de que cada cosa cumpliera una función dentro de una misma idea.
El Mundial era el contexto. La experiencia era otra cosa.
El Mundial aportaba el contexto.
El prode era una herramienta.
Actitud de Campeones funcionaba como el concepto que conectaba las diferentes acciones.
Y detrás de todo había un objetivo de comunicación interna:
generar más oportunidades para encontrarse, conversar, participar y sentirse parte de un mismo equipo.
Porque una plataforma puede conseguir que alguien ingrese.
Pero una experiencia bien diseñada puede conseguir algo más.
Puede generar una conversación.
Puede provocar un encuentro.
Puede hacer que alguien participe con compañeros con los que normalmente no interactúa.
Puede transformar un contenido que simplemente se recibe en algo que se vive.
El dato más interesante no siempre es el número
Durante los primeros días, la campaña alcanzó un 84% de participación.
Es un dato importante.
Pero hay otro aprendizaje que para nosotros resulta todavía más interesante.
La comunicación había dejado de ser solamente algo que las personas recibían.
Había empezado a convertirse en algo que podían vivir.
Y ahí aparece una diferencia fundamental entre hacer una acción de comunicación interna y diseñar una experiencia de comunicación.
No se trata simplemente de preguntarnos:
“¿Qué vamos a comunicar?”
También necesitamos preguntarnos:
“¿Qué queremos que empiece a pasar?”
A partir de esa pregunta aparecen muchas más posibilidades.
Tal vez sea una campaña.
Tal vez una plataforma.
Tal vez una experiencia de gamificación.
Tal vez una intervención con líderes.
Tal vez una combinación de varias herramientas.
La solución no debería venir antes que el problema.
La creatividad también consiste en mirar una idea y preguntarse qué más puede conseguir
Un prode puede ser solamente un prode.
O puede ser la puerta de entrada a una experiencia mucho más amplia.
La diferencia no está necesariamente en tener una idea completamente nueva.
Muchas veces está en mirar una buena idea desde otro lugar.
Y preguntarse:
¿Qué más podría conseguir?
En NeuronaVirtual trabajamos justamente desde ahí: entendiendo primero el negocio, las personas y el cambio que la organización necesita generar, para después decidir qué tipo de campaña, experiencia o herramienta puede ayudar a conseguirlo.
Porque no diseñamos campañas solamente para comunicar.
Las diseñamos para movilizar personas.
¿Tenés una iniciativa interna que necesita algo más que una campaña tradicional?
Podemos pensar juntos qué experiencia, dinámica o solución puede ayudar a convertir ese objetivo en participación y comportamiento.
